3 Décembre
Jour de départ
Bahia
Destination
Moyen
Niveau de difficulté

Casi 500 años anos después, el sol continua fuerte, los nativos hospitalarios y el paisaje maravillando a quien se aventura a través de los senderos que atraviesan esta parte del litoral de Bahia. La Ruta del descubrimiento, que va desde Prado a Santa Cruz de Cabrália, en el nordeste de Brasil, puede ser también considerada un paraíso, tal como sucedió con Pedro Álvares Cabral y su armada cuando llegaron por primera vez el 22 de abril del 1500.

CIUDAD SALIDA/LLEGADA Porto Seguro/ Porto Seguro, Bahia, Brasil
HORA DE SALIDA 11hs en aeropuerto de Porto Seguro
SERVICIOS INCLUIDOS
Guía biker permanente
Siete noches de hospedaje en Hoteles y Posadas en base doble  desayuno incluido
Algunos refrigerios especificados en el programa
Asistencia mecánica
NO INCLUIDOS
Transfer al aerpuerto en el final del viaje, comidas no detalladas en el programa, bebidas, tickets aéreos y tasas aeroportuarias, traslados no detallados en el programa, repuestos mecánicos, servicios de lavandería ni gastos personales
Alquiler de la MTB

Des informations complémentaires

LieuBahia, Brésil
Durée8 jours
DateNovembre, Décembre

Travesía de cicloturismo con alforjas en el nordeste brasileño desde Prado hasta Arraial d’ajuda, en Bahia, Brasil 

1

Día 1:

En avión – Ciudad de Origen – Porto Seguro (Ba) – llegada al aeropuerto de  Porto Seguro (11hs), transfer hacia el  Hotel Praia do Prado, situado a orilla del mar. Resto del día libre. Sugerimos un relajante baño en las aguas  del mar de Ponta Negra. Refrigerios por cuenta de los clientes. En la cena no se puede dejar de saborear la comida típica del litoral baiano, la Moqueca. Hotel incluído.
2

Día 2: Prado a Cumuruxatiba

Luego del desayuno partimos desde el Hotel iniciando la pedaleada por las playas del descubrimiento, que comienza en el municipio de Prado, en el extremo sur de la Costa del Descubrimiento, donde las carabelas portuguesas se aproximaron la primera vez a las nuevas tierras. La Villa de Cumuruxatiba, 33 kilómetros al Norte de Prado y 12 kilómetros antes del río del Descubrimiento es una pedaleada muy bella. El camino está todo hecho  por la calle de tierra a orillas de la playa, siempre por encima de los acantilados. En todo momento alternamos subidas y bajadas acompañados de un paisaje de un mar azul deslumbrante. La Praia Viçosa, un capricho extra de la naturaleza: un banco de arena blanca encimando los acantilados. Ya en la playa de Tororão una pequeña cascada de agua dulce cae directamente en la playa convidando a los ciclistas a un baño refrescante. A partir de ahí el camino del litoral se hace  mas difícil debido al calor intenso, pero mientras estamos pedaleando al lado de la playa una agradable brisa nos acompaña. Durante el trayecto encontraremos algunos bares donde podemos disfrutar desde una tradicional agua de coco a un helado refrigerante. La Villa de Cumuruxatiba es bastante agradable, una región paradisíaca de playas semi-desérticas, rodeada por acantilados coloridos, bien pequeña y bastante tranquila. Allí nos hospedaremos en la acogedora y hospitalaria Posada Axé, cuyo propietario es el simpático Sr. Antonio. 33km
3

Día 3: Cumuruxatiba a Corumbau

Después del desayuno realizamos el check-out de la Posada e iniciamos la pedaleada entre Cumuruxatiba y Corumbau. La mayor parte de este trecho estaremos pedaleando por la playa, donde durante todo el viaje necesitamos estar atento con el movimiento del mar, lo ideal es antes de comenzar a pedalear verificar el horario de la marea baja con algún pescador local. Con esto es posible pedalear tranquilamente por la arena que está mas dura. La recomendación es en los trechos de playa es inflar bien las cubiertas. A la derecha se divisa el inmenso mar azul. A la izquierda, un paisaje de palmeras, mangues y acantilados. Los acantilados son un espectáculo grandioso. Con tonos rojizos, forman paredes de hasta 20 metros de altura y que reflejan el brillo del sol en colores vivos. A los cinco kilómetros de pedaleada llegamos frente a un acantilado, esta vez elevándose como una pared bien sobre el nivel del mar. La única manera de escalarlo es por el camino demarcado fácilmente identificado. Ya en la cima es el momento de aprovechar la bella vista del horizonte marino y observar la vegetación. Existen decenas de flores coloridas, entre las cuales un tipo de orquídeas con minúsculas flores rosas. En lo alto del morro, es posible observar el Monte Pascoal, a la izquierda. Es la única oportunidad de ver este pedazo de Brasil que fue el primero en ser avistado por la avanzada de Cabral, en un soleado día Domingo de Pascua. Dice la historia que Cabral avistó el Monte Pascoal cuando las naves estaban a la altura de las playas de Prado –mas exactamente, próximas al Río Caí-. Seguimos por el camino y enseguida llegamos a una ruta que termina en la puerta de una hacienda que atravesaremos para llegar a la Playa de Moreira. Un poco antes del  Río Caí (mitad del recorrido), llegamos al antiguo Restaurante de Gaúcho, donde podemos hacer una parada, almorzar (por cuenta de los clientes), relax en la playa y esperar al mar que baje lo necesario. De vuelta en la playa, el Río Caí es uno de los puntos más bonitos de la pedaleada, y también uno de los puntos de mayor importancia histórica. Fue en este lugar que el portugués Nicolau Coelho desembarcó el día 23 de abril de 1500 e hizo el primer contacto con los indios potaxós. Las naves quedaron en alta mar, mientras Coelho, a mando de Cabral, siguió en un pequeño barco hasta la playa. Si la marea está alta, es necesario contratar una balsa de un barco de pescadores vecinos para atravesar el Río Caí. Luego del Río, una cruz simboliza el descubrimiento del Brasil. De vuelta a las playas seguimos pedaleando tranquilamente hasta la Ponta de Corumbau. Hay dos versiones sobre el significado de Corumbau, en Tupi. Para algunos, la palabra quiere decir “lejos de todo”. Para otros, “fin del mundo”. Se tiene la ilusión de que no existe nada más en el planeta, más allá, solo cielo. El poblado es el más pequeño de la Ruta del Descubrimiento, uno de los mas simples, sin luz eléctrica, pero con una belleza deslumbrante. Check-in en Jokotoka Eco Resort, lugar de nuestra cena (Incluida). Pernocte en la posada. 26km
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Día 4: Corumbau a Caraíva

Después del desayuno tenemos la mañana libre, nuestra sugerencia, es bucear entre los corales o para quien gusta de algo mas pesado un paseo de kayak de 4 horas de duración por un río dentro del Parque Nacional de Monte Pascoal (Opcional y no incluido). Después del paseo, nos reunimos a las 13 horas, almuerzo por cuenta de los clientes, check-out de la Posada e inicio de la pedaleada  entre Corumbau y Caraíva. Cruzaremos en canoa el Río Corumbau, a la orilla del río, niños indígenas ofrecen a los viajeros collares de caracoles, artesanías y el transporte para vencer al río. Debido a la arena fofa y a la playa bien inclinada este es el trecho más difícil de toda la ruta. La mejor manera es caminar empujando la bicicleta hasta la aldea de los indios de la tribu Pataxós, distante cinco kilómetros de allí.  En este trecho está la faja de la  playa del Parque Nacional do Monte Pascoal, y también el área indígena Barra Velha. A partir de la aldea seguimos Pedaleando hasta el Río Caraíva por un senderito de tierra dura y toda plana. Allí un barco  estará esperando al grupo, donde  seguiremos con el por un fantástico paseo rumbo a  nuestro destino. Las bicicletas siguen en una balsa. Nacida de un agrupamiento de indios y esclavos hace cerca de 100 años, la rústica villa de Caraíva aún conserva la fisonomía del pasado, de pocas calles, todas cubiertas de arena y también sin luz eléctrica. Antes, Caraíva fue uno de los principales centros de extracción de madera, hoy bastante escasa en la región. Sus habitantes, viven básicamente de la pesca, ahora ya existen allí posadas y bares para los aventureros. Nuestro check-in será en la  Posada de Lagoa, del matrimonio de propietarios Dante e Hermínia.  Refrigerios por cuenta de los clientes. Nuestra sugerencia es comer  pescado en “Boteco do Pará”. Pernocte en la posada. 10km
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Día 5: Caraíva a Curuípe

Luego del desayuno, Check-out de la posada. Cruzaremos en canoa el río Caraíva, del otro lado y seguimos en frente, pedaleando por la playa, cinco kilómetros despuésla playa termina en un acantilado, donde nos desviamos a la izquierda por la cima del acantilado y seguimos por un sendero. Pasamos por un mirador natural donde observamos el mar y  la linda imagen del paisaje. Luego en seguida llegamos a Curuípe, la playa de espejo, considerada una de las diez playas más bonitas del Brasil. Check-in en la Posada de Baiano, situada entre palmeras a la orillas del mar. Resto del día libre. Refrigerios por cuenta del cliente.  Sugerimos almorzar en la misma posada y a la noche la recomendación es cenar en lo de “Gaúcho” para saborear el plato de la casa que es Langosta de Moranga. Pernocte en la Posada. 10km 
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Día 6: Curuípe a Trancoso

Después del desayuno  partida, Check-out de la posada y seguimos rumbo a Trancoso, distante a 22 kilómetros. Es el día con mayor variación de terrenos donde estaremos pedaleando en la playa, caminos de tierra y senderos. Después de la playa de espejo observamos en lo alto del morro magníficas construcciones, llamadas “bangalôs”, que pertenecen  al Condomínio Outeiro das Brisas. A partir de ahí salimos de la playa y seguimos entre las palmeras hasta el final del camino, donde desviamos por un sendero maravilloso, en medio de una vegetación intensa de selva atlántica, un paraíso. Lo que llama la atención es el show de la rica vegetación entre ellas las “bromélias” con sus flores y frutos coloridos. El sendero llega a una calle de arena blanca. En este trecho estaremos atravesando diversas chacras criadoras de búfalos. Seguimos el camino siempre en dirección norte, la playa a pesar de no estar visible, estará siempre a nuestra derecha. La proximidad de Trancoso se revela por el intenso movimiento, lleno de posadas y bares a pocos metros del mar. La villa aún guarda el “charme” de cuando fue descubierta por los hippies na década de 70. La aldea Jesuita fue fundada en el siglo XVI. En la famosa “Plaza de Cuadrado” están conservadas las primeras construcciones como la de la Iglesia de “São João” erguida por los jesuitas en 1656. Abriga ahora bares, restaurantes, posadas, todo eso rodeado con árboles de cacao, tamarindo, jambo e jaca. Check-in en la Posada Hibiscus, que tiene como propietarios a los simpáticos Rica e Regina. Refrigerios por cuenta de los clientes. Nuestra sugerencia es saborear el Bobó de Camarón del Restaurante de Silvana. Pernocte en la Posada. 32km
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Día 7: Trancoso a Arraial d'ajuda

Después del desayuno, Check-out de la posada y partida en el horario de la marea baja. Seguimos en dirección a Arraial, atravesamos el Río Troncoso, que antes de alcanzar el mar da varias vueltas formando islas. Siempre pedaleando por la playa, este trecho ya no es tan desértico como los días anteriores. En todo momento encontramos a alguien o algún bar, aumentando conforme nos acercamos a Arraial. Es tal vez el trecho más fácil de toda la travesía. Pero el camino aún continúa bello. Arraial d’ Ajuda es un poblado fundado por los jesuitas en 1549, en aquella época era una especie de punto de partida para la cristianización de los indios de la región, hoy conocida por la agitada vida nocturna al son de forró, lambada y axé. Check in en la Posada de Robalo. Pernocte en la Posada. 14km
8

Día 8:

Para quien sigue en avión: Transfer hacia el aeropuerto de Puerto Seguro no incluido.

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